Tramo 9 Anillo Verde y Plan Aceralia (I)

21/11/2012. La ilusiones devenidas en elusiones forman parte del ADN de Zaragoza, también en el siglo XXI. Hace tiempo que hablar de “ilusión” ha quedado jibarizado a su acepción referida a “esperanza”, “confianza”, de tal forma que no tener “ilusión” es hoy billete hacia la marginación social, política, económica  y cultural, porque “cómo vamos a aceptar que el futuro no va a ser mejor”, “cómo no podemos esperar que esto se solucione, o salga bien”, “cómo no confiar en que esta persona va a hacer bien esta encomienda”. Se descarta, incluso, la socialdemócrata “duda razonable”, y se fusila (imaginariamente, en este caso), a quien no manifieste fervor confesional, confianza, “ilusión”, en que eso será así porque el jefe lo dice, y porque su coro de repetidores adulativos ejerce de eso.

Pero el tiempo, ese vengador justiciero, aunque las más de las veces de forma poco efectiva, va erosionando esa “ilusión” como inane confianza titánica, de tal forma que hasta quien fue su creador la torna en una acepción de “ilusión” hasta ahora proscrita: interpretación errónea, distorsión de la realidad, imagen equivocada. Y la “ilusión” se convierte, en décimas de segundo, en “elusión”, en soslayamiento o evitación de una dificultad, de un problema. Lo que en plata se suele nominar “escaqueo”.

Esta elusión es, si cabe, más terrible, pues se cañonea con saña contra quien se le ocurra pedir explicaciones. Y es que ante el amago preguntero el escaqueador suele reaccionar mal, colectivizando la responsabilidad (que sólo sería personal, caso de haber triunfado), derivando la culpa máxima en otros sujetos (“si fulano hubiera cumplido…”, “es que las cosas se han torcido”, et caetera), y queriendo fusilar (ahora no imaginariamente) a quien le reproche algo, o siquiera se le aceque a hacerlo. Y aunque parezca inhumano, quien elusiona suele ser quien se lleva la muñeca chochona.

Vamos aterrizando. Zaragoza es rica también en históricas conversiones de “ilusión” a “elusión”, y las nuevas redes sociales tampoco han modificado un milímetro, siquiera virtual, esta tradición romántica, conservadora, y confesional. No pretendo aburrirles mucho más de lo que ya lo hago con una lista de estos “donde dije digo, digo Diego”, porque es seguro que ustedes conocen suficientes casos, todos ellos lamentables.

En esta entrada ilustraré dos casos peripaseados recientemente: el chiripitiflaútico tramo 9 del Anillo Verde, y los ponzoñosos terrenos del denominado “Plan Aceralia”, dos elusiones que, como la obra de Pirandello, siguen buscando autor, responsable, o padre carmelita doblemente padre. Me temo que no lo conseguirán.

Según la propaganda municipal aún vigente, el actual Tramo 9 del Anillo Verde de Zaragoza (AVZ) “comienza en la señalizada salida 1 del corredor verde, que se encuentra en el camino del Pilón o carretera antigua del aeropuerto. Un gran prisma o nodo urbano amojona el lugar. Desde aquí el AVZ asciende la rampa que conduce al puente que cruza sobre la autovía de Logroño (A-68). Este paso es también un elemento simbólico del Anillo Verde, ya que comunica los barrios de la ciudad con el nuevo barrio del AVE, inmediato al centro comercial Augusta y el parque lineal del Ebro.

A partir de la autovía de Logroño está pendiente de ejecutar la continuación del AVZ por detrás del centro comercial Augusta y el nuevo barrio del AVE. Su trazado empalmará con los nuevos viales urbanos que acceden a la estación intermodal Delicias y conectan el Cuarto Cinturón (Z-40) con el reciente cierre del Tercer Cinturón (Z-30) –prolongación de la calle Rioja hasta el puente del Tercer Milenio–. Todo este sistema de viales de nuevo trazado en torno al barrio del AVE y la estación intermodal estará dotado de andadores peatonales y carriles bici que permitirán acceder cómodamente hasta el puente del Tercer Milenio y las riberas del Ebro.

Desde el nodo urbano del camino del Pilón se puede seguir un trayecto alternativo hasta la consecución definitiva del AVZ. Hay que salir al nudo de Sicione, enlace entre la autovía de Logroño (A-68), la avenida de Navarra y la vía Hispanidad. Un andador y un carril bici transitan bajo tan singular “excalectric”. Ya en la avenida de Navarra habrá que dirigirse hacia cualquiera de los dos nuevos viales que rodean la estación intermodal Delicias a y acceden al cierre del Tercer Cinturón entre la calle Rioja y el puente del Tercer Milenio. Las últimas casas del barrio de la Almozara y la confluencia del Pabellón Puente con el puente del Tercer Milenio anuncian la proximidad del río Ebro y el cierre completo del Anillo Verde de Zaragoza.”

Bien, pues atentos que nuestra aproximación la hacemos al revés: por donde el AVZ debería conectar (no lo hace) con la trasera de la Estación Intermodal. Por imaginarios andadores peatonales cruzamos  los laberínticos viales de las diferentes conexiones con la A-68, y bajamos por la imaginaria acera de uno de ellos hacia la imaginaria zona verde de transición con las vías de la Alta Velocidad, que ahora es una enorme y agreste ribacera. Salvando un leve desnivel de unos 70 centímetros, que al Sr. Tausiet le asemejan los 2,45 m salvados por Javier Sotomayor, accedemos al punto que conecta las vías cubiertas de la Estación Intermodal (cerrado con metálicas vallas y contundentes candados) con lo que queda del trazado de la antigua línea de ferrocarril de Caminreal, que no es sino lo que debería ser el AVZ por esta zona, pero no lo es.

Como esta zona no debe ser muy visitable, la verdad es que no cuidaron mucho las terminaciones, los detallicos, las calidades. La Zaragoza del millón de habitantes, de la miríada de nuevas torres en el fictício barrio del AVE, debería tener esto también en cuenta, que los inversores y emprendedores tienen ojos hasta en el culo.

Seguimos, pues, por la senda del viejo camino de hierro hacia Caminreal, pasando por encima del mar de vías previo a la Intermodal mediante un novísimo puente que conserva las cicatrices de los raíles levantados, y de la natural erosión producida por los humanos que encuentran sentido a su vida destruyendo patrimonio público. A derecha e izquierda, un paisaje propio de balcánicos y célebres escenarios bélicos. Estamos en el cogollo de donde estaba previsto instalar a la élite científica, industrial, financiera y especulativa, pero hasta el momento sólo encontramos a un excluido social y su ética vivienda unifamiliar. Cientos de traviesas ferroviarias cementosas se acumulan despilfarradas a uno y otro lado, justo detrás de la arcadia consumicia del CCAugusta y otras grandes multinacionales instaladas en la Avenida de Navarra. Contrastes de una política urbanística que no encuentra estadio intermedio entre “esto es un solar putrefacto” y “milla digital”, entre la gran secá y la gran remojá. Ya será que no lo intenta nunca…

Avanzando en zig-zag vertical, nos cruzamos con un par de grupillos de personas que utilizan este no-tramo del AVZ para desgastar las zapatillas entre piedras, taludes, hierros, cables metálicos. Mira que somos sufridos los indígenas del lugar. Con qué poquico nos conformamos. Tras un ratico, amenizado por millones de asesinos insectos voladores que aprovechan el verano zaragozano que este año está llegando hasta diciembre, llegamos al final, es decir, a lo que debería ser el comienzo de este tramo 9 del corredor “verde”. Pasamos por encima de la carretera de Logroño, y conectamos con el cemento y las maderas podridas del corredor verde realmente existente en el mojón de su salida 1.

En este, como en otros casos, no hay regocijo alguno en la denuncia de la no consecución de los proclamados logros. Se trata de un sano ejercicio de memoria colectiva para ilustrar que el progreso, el futuro, no se construyen a base de grandes proyectos, grandes inversiones desmesuradamente ajenas a la comprensión humana, grandes edificios, torrres de decenas de plantas, puentes guinessicos. Ese es el futuro tan querido para quienes nos han conducido al abismo en el que estamos cayendo, porque nuestra desgracia es su beneficio. Y no es de recibo que nuestros representantes institucionales pierdan la cabeza con estas quimeras, con estos delirios de grandeza, de futuro, porque así no se hace ciudad, ni sociedad, ni nada que merezca la pena. Y el que esto se siga haciendo en las campañas electorales primero, y luego durante los cuatro años de mandato, con la inestimable ayuda de las empresas que generan noticias e información sesgada, y que la mayoría de la población lo siga legitimando con su voto, bien triste es. Snif.

Es lo que tiene el encantarse con algo, que es más cansado que el sereno y racional escepticismo, ya que malgasta energía por partida doble: al encantarse, y al desencantarse.

Para terminar este caso, rendimos homenaje al trazado “provisional” del AVZ que desde 2009 sortea el excalextric, o Nudo de Sicione, y que por los miserables espacios dejados a los peatones, hace una zeta hasta el Puente del Tercer Milenio. Provisional, anguloso y barato, que las señalizaciones pintadas sobre la acera no habrán sido muy caras, digo. Un divertido cartel publicitario recuerda a las mafias capitalistas rusas y chinas que en Miralbueno hay grandes oportunidades para adquirir la nacionalidad española sin mediar visa, permiso de trabajo, o de residencia. Así de generosos somos los españoles.

(Continúa en la segunda parte)

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