En que hasta el deseo es un consumo

14/10/2012. Una primera aproximación a Puerto Venecia, ese nuevo concepto de ‘shopping resort’, en un día de lluvia, no laboral, y sin apenas consumidores. Una canción de Silvio Rodríguez, que sigue a continuación, me da pie a no tener que decir nada más.

Llego al club de los cincuenta y una mano trae la cuenta.
Llama la atención la suma desde hoy hasta mi cuna.
Cada fuego, cada empeño, cada día, cada sueño,
viene con importe al lado, a pesar de lo pagado.

Me pregunto qué negocio es éste, en que hasta el deseo es un consumo.
¿Qué me haré cuando facture el sol?
Pero vuelvo siempre el rostro al este y me ordeno un nuevo desayuno,
a pesar del costo del amor.

Vengan deudas, inflaciones, vales, multas, recesiones.
Pruebe a arrancarme el ratero, el sabor de mi bolero.
Sea quien sea el gerente, me lo cobre diligente
(ya sabrá esa mano cruenta, cuando le paso mi cuenta).

Me pregunto qué negocio es éste, en que hasta el deseo es un consumo.
¿Qué me haré cuando facture el sol?
Pero vuelvo siempre el rostro al este, y me ordeno un nuevo desayuno,
a pesar del costo del amor.

Silvio Rodriguez, “Paladar” (Rodríguez, 1994)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Peripaseos. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a En que hasta el deseo es un consumo

  1. Pingback: Zaragoza y su entorno | Tausiet & Zaragózame

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s