ZGZ: Barrio de San José (y V)

1947-1973

Mimetizando lo norteamericano no canadiense, hegemónico tras los acuerdos militares que naturalizaban al Franquismo, el cine comienza a desarrollarse como oferta masiva de ocio, de consumo, y por supuesto mayoritariamente con películas norteamericanas. Nacen así los “cines de barrio” como cines de reestreno a precios populares para los sectores proletarios de la ciudad: Rialto, Torrero, Venecia, Salamanca, Dux…

“La Zaragozana” amplía instalaciones industriales en 1956. De 1957 es la nueva guardería “Santa María del Pilar”, en la confluencia de San José con Fleta, una insólita muestra arquitectónica absolutamente moderna y desconectada de su entorno. En 1958 se construye la Residencia y Casa de Retiro de la Quinta Julieta en lo que había sido una tradicional y pública zona verde y de recreo de la ciudad al lado del Canal.

Se desarrolla desde lo público una tipología de arquitectura para viviendas populares, como en el Grupo Agustín Gericó (1943), en el Grupo Puente Virrey- Tejar (1953), y en el Grupo Virrey-Rosellón (1957), aunque la mayor parte de las operaciones son promovidas por la iniciativa privada, al albur de los sucesivos planes nacionales de vivienda (el de 1944-1954 y el de 1956-1960).

En 1961 se inició el proceso de cubrimiento de la zanja del ferrocarril Madrid-Barcelona, que fue desarrollado en el barrio entre 1964 y 1973, si bien la huella de tantas décadas de desconexión e incomunicación entre ambos lados aún no ha sido resuelta.

En una Zaragoza ya con 350.000 habitantes (1965), San José cuenta con unos 40.000. En 1967 la línea “San José” se convierte en “Parque-San José”, la última línea regular de tranvías de España en desaparecer, apenas nueve años después, ante la promoción desbocada de la automoción privada, hambrienta de espacios públicos de circulación y aparcamiento, aun allí donde no habían sido previstos. Un par de años antes Pina Textil ve cerrada su factoría por agotamiento de su ciclo vital.

La hegemonía del petróleo como fuente energética primordial relegó también a la industria del carbón, pues el triunfo del automóvil significó el declive del ferrocarril convencional. Y así, la Estación de Utrillas tuvo un fulminante final: sin tráfico desde 1966, a los pocos meses fue desmontada la línea. El material rodante, patrimonio industrial muy valioso acabó en el desguace, o malvendido en el extranjero. La Estación quedó sumida en el abandono y la dejación más absoluta por casi 35 años.

Paralelamente a los Planes de Desarrollo Económico y Social, comienza el Plan de Vivienda 1961-76, cuyo objetivo es apoyar la construcción de viviendas como motor económico, tal y como harán todos los planes posteriores. En 1964 se aprueba una nueva ley sobre arrendamientos urbanos que congela los alquileres, ya que este régimen de tenencia no era un objetivo de la política de vivienda: todas las viviendas que se construyeron durante esos años estaban destinadas a ser ocupadas por propietarios, lo que significaba un cambio radical con la situación anterior, donde hasta el 70% de las ocupaciones de vivienda se hacía en régimen de alquiler.

En 1968 se aprobó el Plan Larrodera, plasmación a nivel local del Plan de Vivienda 1961-76, para responder a la masiva llegada de población a la ciudad, expulsada del medio rural y atraida por el Polo de Desarrollo. Ese Plan hablaba de alcanzar la Zaragoza “del millón de habitantes”, pero sólo fue una herramienta urbanística para salir al paso, sin actuaciones planificadas, que favoreció el crecimiento desorbitado y desigual de San José, con zonas de alta densidad al lado de áreas agrícolas y pequeñas parcelas, un proceso que convirtió las zonas más antiguas en “islas”, en bolsas marginadas dentro de una nueva trama metropolitana.

Las originarias parcelas de viviendas unifamiliares, tan características del barrio, son sustituidas por viviendas colectivas sencillas, de baja calidad constructiva, sin ascensor, calefacción, aislamiento ni garaje. El barrio resultante era muy compacto, con calles estrechas, sin espacios públicos, parques, estacionamientos ni equipamientos de proximidad. Lo que era muy bueno para el negocio inmobiliario traerá muchos problemas, algunos de muy difícil resolución, para el barrio. La red de acequias de riego seguía al aire, como secularmente, aunque ahora habían quedado dentro de la trama urbana. Las nuevas necesidades asociadas a una nueva y masiva afluencia de población sencillamente eran ignoradas desde los poderes públicos.

Fueron los conflictos asociados a este desarrollo urbanístico los que sirvieron de vehículo a nuevas sensibilidades sociales que pronto desembocarán en una conciencia social crítica conducente a debates y movimientos sociales de corte vecinal que, desde finales de los sesenta comenzaban a autoorganizarse, encorsetados dentro de los estrictos límites que la legalidad del régimen imponía al ejercicio de la asociación.

En unos pocos años Zaragoza alcanza el medio millón de habitantes, y el barrio de San José se configura como un barrio joven (configurado en apenas 20 años) densamente poblado (70.000 personas), con un perfil de edad muy joven, y con todo un futuro mejor que ganar.

Como un signo de los tiempos el Cuartel de San José, antes Convento, del que el barrio toma su nombre, pasa a ser propiedad municipal en 1971 mediante la “Operación Cuarteles”, como reserva de suelo para el planeamiento.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Peripaseos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s