ZGZ: Barrio de San José (IV)

1910-1946

En las dos primeras décadas del siglo siguen proliferando barrios particulares, como el Barrio de Comín, el de la Paciencia, el de Colón, el de San José de Calasanz… casi cuarenta de estos barrios van conformando en toda la ciudad las bases de lo que luego serán los barrios más populosos, pero que ahora no son sino exponentes de un crecimiento urbanístico sin planificación, viviendas en materiales pobres, acequias al aire, y equipamientos inexistentes. El único centro educativo de la zona era el religioso de La Salle junto al Canal Imperial. Los nuevos viarios de estos barrios se adaptan a la topografía de la zona, determinada por las acequias y los terraplenes, lo que explica las alineaciones curvas de las calles.

Comienza a desarrollarse, también como consecuencia del surgimiento de estos barrios particulares, el denominado “espacio expectante” o “barbecho urbano”, esa propiedad sin construcción ni actividad productiva alguna, a la espera de una revalorización del entorno que la haga más atractiva para el mercado inmobiliario, al objeto de extraer de ella el mayor beneficio económico posible. Esta técnica perdura aún en nuestros días.

Los tranvías ya eran de color verde claro, apenas si había 200 matrículas de coches a motor de explosión, el analfabetismo alcanzaba el 40% (el mercado de trabajo no precisaba mano de obra cualificada), y había un sacerdote por cada 200 habitantes. La ciudad supera los 150.000 habitantes y en 1925, por primera vez en su historia, se dota de un Plan General de Ensanche, con el objetivo (no logrado) de ordenar, integrar y urbanizar los barrios particulares.

El nuevo colegio de los Padres Agustinos se inaugura en 1930 en una inmensa propiedad que linda con el Camino de las Torres y con la trinchera del ferrocarril. El muro que lo rodea también determinará el escaso  atractivo urbano (como aún sucede ahora) de la calle de los Fleta, al norte de las vías.

En Plan de Ensanche de 1932 posibilitó la pavimentación del Camino de San José, y la construcción ordenada de nuevas parcelas a sus lados, de las que todavía quedan en pie unos pocos ejemplares. Es también el momento en que el Ayuntamiento comienza extender la acometida de aguas (hasta entonces proporcionada por las fuentes y acequias), el alcantarillado y el alumbrado a los barrios periféricos.

La II República significó la incorporación de las masas ciudadanas a la política y al sistema de partidos democráticos. La efervescencia social y política abierta en 1931 caló fuerte en el sureste de la ciudad, donde el componente obrero, republicano y de izquierdas, asociado al proceso de industrialización, era predominante. Izquierda Republicana abrió sede en el Camino de las Alcachoferas; el Círculo Socialista de Torrero y el semanario socialista “Vanguardia” compartían sede en el Camino de San José, cerca de un consultorio-farmacia de la Mutualidad Obrera de la UGT; la Asociación de Mujeres Antifascistas de San José tenían sede en la calle 1º de Mayo… Las reivindicaciones políticas tenían también componente vecinal: mejoras en el alumbrado público y en el servicio de recogida de basuras, que la inspección sanitaria llegara a las casas de alquiler, y que sus propietarios se vieran obligados a realizar reformas que las dignificaran.

Zaragoza alcanza los 200.000 habitantes. Son años de recesión económica, consecuencia de la crisis de 1929. No obstante, la República logra significativos avances en la educación pública: el 14 de abril de 1933 se inaugura el Grupo Escolar San José de Calasanz, en Miraflores, cerca de la trinchera del ferrocarril.

El fallido Golpe de Estado de julio de 1936 contra la República fue exitoso en Zaragoza, y rápida y brutalmente cesaron las reivindicaciones, incluidas las vecinales, durante muchas décadas. Otro efecto inmediato fue que fábricas como TUDOR, Pina, las harineras, los aserraderos, las metalurgias, las textiles…, fueron militarizadas al servicio de los sublevados. En 1937 la Cámara de Comercio de la ciudad propone a Zaragoza como candidata a la capitalidad provisional de la España “Nacional”. Al no conseguirlo, debe conformarse con la capitalidad de la Raza y la Hispanidad, con el Pilar como buque insignia.

El PGOU de 1943 fue el primer intento de ordenar y planificar, sin demasiado éxito, el urbanismo de la ciudad. En él los terrenos de la Granja Agrícola (ya sin funcionamiento), y los del Cabezo Cortado, son considerados zona verde… Es descubierto el curioso fenómeno de la “recalificación”, consistente en la compra barata de suelo agrícola, y pasarlo legalmente (recalificarlo) a urbanizable, operación que multiplica su valor de forma exponencial, sin costosas inversiones, e inmediatamente.

En 1945 se puso en marcha la línea 13 del tranvía, con la denominación “San José”. Su última parada o terminal se situaba a la altura de la Harinera de Morón.

En 1946 la TUDOR traslada sus instalaciones, ampliadas considerablemente, de Cuéllar a la Avenida de Navarra, y en el inmenso solar que deja comienza inmediatamente la construcción de viviendas. Ese mismo año se funda en la calle Tetuán la Fundición y Moldeo del Aluminio “ALUMALSA”, localización en la que permanecerá durante algo más de cuarenta años.

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