ZGZ: Barrio de San José (I)

Inicio aquí una serie de cinco entradas en las que peripaseo en el tiempo, porque ya de espacio nos vamos quedando sin apenas lugar que hallar, que hollar.

Sin más intención que la de forzarme a retormar la lectura, estudio, interpretación y aprendizaje, desde julio de este año he vuelto a zambullirme en la piscina de la Historia (con mayúscula) para, sin ahogarme ni tragar demasiada agua, tratar de pescar algo sobre el pasado reciente del barrio de Zaragoza en el que vivo, descontando una larga temporada de ausencia, desde 1973.

Empleando fuentes indirectas, he pergeñado unas pocas páginas en las que comprimo la historia del barrio de S. José de Zaragoza, aproximadamente desde la conquista cristiana de la ciudad hasta el año 1973, también aproximadamente. No es un trabajo profesional, tampoco de un especialista, ni siquiera de un historiador. He intentado orientarlo hacia corrientes interpretativas alejadas del positivismo, del academicismo, del ombliguismo, y de otros muchos ismos que más que iluminar, ocultan, y que tienen como función encubierta legitimar el statu quo hegemónico (el capitalista) presentando el discurrir histórico como un viaje en el tiempo bien recto, despejado, y perfectamente delimitado, que nos conduce desde el Big Bang hasta hoy mismo, con natural normalidad.
No pretendo texto ser aséptico, neutral, estéril, porque intento ser explicativo, no sólo descriptivo. Los errores y las confusiones que sin duda contiene el texto no han sido intencionados, y seguro que es posible hacerlo mucho mejor. Esto es lo que me ha salido.

BARRIO DE SAN JOSÉ
UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA HASTA 1973

Si el espacio urbano de Zaragoza es resultado del desarrollo local de las sucesivas relaciones sociales y económicas de producción a lo largo de su historia, la configuración de lo que hoy es el Barrio-Distrito de San José sería el resultado de un proceso accidental muy reciente determinado más por la promoción e iniciativa privada y por los agentes financieros, que orientaron un crecimiento caótico, desigual, y sin las necesarias previsiones, antes que por una planificación ordenada del espacio. Analizando su pasado, podemos plantear una introducción histórica explicativa de su presente, y proyectada hacia su futuro, porque esa es la función social del conocimiento histórico: reconstruir una visión del pasado que permita entender el presente, y que sirva como fundamentación de un nuevo proyecto de futuro, más acorde con nuestras necesidades, nuestras aspiraciones, y nuestros sueños y utopías, también como barrio, como ciudad.

Hasta el s. XVIII
Desde la conquista cristiana en 1118, el sureste a extramuros del núcleo urbano se había consolidado como espacio agrícola periférico de tierras de labor de cereales, viñedos, olivares, frutales, y praderíos, salpicadas de torres de labor y almunias que, junto con otras zonas agrícolas, abastecía de alimentos a los 20.000 habitantes de la ciudad. La escasa huerta se regaba con acequias del Huerva. Más adelante, la Puerta Quemada, que abría el muro de tapial de construcción árabe que rodeaba la ciudad, y la iglesia de San Miguel de los Navarros dieron importancia a la salida natural por esta zona, sobre un puente de madera en el Huerva (con aduana para pago de tasas), mediante el Camino del Bajo Aragón.
Desde el s. XIII un cinturón de monasterios y conventos empezó a circundar la ciudad, con un importante poder económico basado en la posesión y explotación agrícola muy beneficiosas, amortizando hasta un tercio de las mejores tierras, tierras que tributarán fiscalmente sólo a partir de 1760.
Tardíamente, y por impulso de la Contrarreforma católica enfrentada a la Reforma Protestante, en 1594 fue fundado el Convento de San José de los Carmelitas Descalzos, al sureste, al otro lado del Huerva (junto a otro puente), extramuros, al lado del Camino del Bajo Aragón, en un entorno tranquilo y apartado de la ciudad, con 25 hectáreas de buenas tierras de cultivo.
Y transcurrieron los siglos sin grandes cambios ni en las relaciones sociales rígidamente estamentales, ni en el modo de producción feudal de base agraria y local, dentro de los medievales límites de una ciudad que apenas doblará su población en siete siglos.

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2 respuestas a ZGZ: Barrio de San José (I)

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