Oliver-Valdefierro, Miralbueno

29-11-2011. En su peregrino recorrer, el autobús 42 nos lleva del Canal al emboque con la hiperbólica calle Santa María Reina, donde encontró su particular terminillo Juan Soldevila, allá por los locos años 20 del siglo pasado. Un peirón sito en patio de confesional colegio, en la calle La Milagrosa, rememora el terrenal evento. DEP. Por Duquesa Villahermosa dejamos a nuestra derecha el Centro de Rehabilitación Psicosocial Ntra. Sra. del Pilar, cuyas siglas nos dan que pensar, y llegamos hasta el Grupo de viviendas “Alférez Rojas” (económica reducción de “Alférez de Complemento de Infantería don Francisco Rojas Navarrete, caído en combate en Sidi-Ifni”, porque esto no hay placa que lo soporte). Torcemos a la izquierda por Vía Hispanidad, y afrontamos Gómez Laguna dando saltitos de pollo para entrar en calor, porque del anunciado astro sol, ni muestra de catálogo. Nos dirigimos a una rutinaria inspección de las obras del Cinturón Verde en Oliver-Valdefierro, aunque para ello haya que hollar y hozar lo indecible, lo de todos los días.

La aparición de vallas impidiendo el tránsito es para nosotros singular capote rojo: vamos por buen camino. Cruzamos el actual Camino Depósitos (futuro Cinturón Verde) para enlazar con la calle Biel (municipio zaragozano) por un vial sin acera en la dirección que nosotros vamos. Pero nos la inventamos, y lo hacemos. Imposible is nothing. Y no nos pita ni un solo vehículo, que eso sí es raro. Hay operarios operando, pese a la hora, que aún les queda. La calle Biel es un museo pedagógico de la nada que hoy es, habitada por restos de industrias, solares y especulaciones varias, alguna que otra fallida. Un tranquilo gato negro reflexiona sobre todo ello entre montañas de escombros, o al menos eso me parece. Llegamos a la vieja carretera de Madrid, muy remodelada en el tramo urbano, la cruzamos, y continuamos por un tramo del Cinturón Verde algo más avanzado, pero no terminado, en obras, en un entorno aún por romanizar, y casi por neolitizar. El empalme con el Cinturón nos ratifica que, de verde, tiene apenas el nombre y, en todo caso, referencia a que aún le queda mucho, pero que mucho, por madurar para salir del túnel. En la calle Antonio de Leyva (que, más que calle, parece eterna avenida), encontramos un amable y telepático (todo a la vez, porque casi no hay que preocuparse en elegir el menú) sitio para comer. Estamos en el “barrio del cura”, de nombre Oliver, donde nuevamente encontramos la franquista tipología de viviendas en grupos sindicales («Arzobispo Doménech» y «General Urrutia»), y un moderno Centro Cívico “Manuel Vázquez Guardiola”, con una llamativo y plástico prisma azul. Tomamos un café en un chino, como ya es casi costumbre y rutina. Llegamos a una rotonda que forma parte de la Ronda Ibón de Plan o, lo que es lo mismo, el nec plus ultra (por el momento) de Zaragoza por esta parte de su oeste. Queda bien poca luz, y apenas son las 16.45 h., pero bueno, hete aquí que nos vamos para Miralbueno.

Tampoco es manca, ni corta, esta Ronda Ibón de Plan, tampoco. A nuestra derecha, llamativa alternancia de solares y hogares. A nuestra izquierda, hortalías, jabalíes, regadíos. Pillamos el Camino del Pilón, otro buen pedazo de caminata por un barrio que ya no es lo que era, y en el que no encontramos demasiadas referencias singulares que le caractericen. Será que no hay casi luz, que es tarde, que estamos cansados. O no. Una figura religiosa sin medida marca el final-principio del Camino del Pilón en su confluencia con la Autovía de Logroño y el Cinturón Verde. Descubrimos con agrado que los peatones también podemos sortear, sin morir, el scalextric de Vía Hispanidad-Autovía de Logroño-Avenida Navarra, y nos vamos a mear al Centro Comercial Augusta, utilísimo como es. Tiene dentro unos cadáveres troceados visitables apoquinando 10 euros por testa, lo que me parece muy bien, gracias, pero me voy a mi casa, a un descanso tras 16 km. de peripaseo, en sesión de mañana y tarde. Pillamos el 52, y me pita que tengo saldo bajo. Entre otras cosas. Vale.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Peripaseos. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Oliver-Valdefierro, Miralbueno

  1. Pingback: Zaragoza y su entorno | Tausiet & Zaragózame

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s